jueves, 7 de enero de 2010

Cobardía


La verdadera muerte comienza con la cobardía,
cuando nos congela la moral de los ojos azules,
y comenzamos a temer que nuestro seudónimo
se volteará y nos dará mordiscos de sombra,
dejándonos marcas en la frente que reconocerán
Caín y sus acólitos.

La verdadera muerte comienza cuando abrimos
los dedos ante el vacío, y lo dejamos que nos arrope
como niños, como niños asustados de las historias
que ellos mismos se han contado al oído
de sus más oscuros deseos.

La verdadera muerte,
esa muerte de los cobardes, apesta.