martes, 4 de agosto de 2009

Le petit mort




Extraño su lengua, en noches como esta extraño ese apéndice en que se transformaba y me volvía folículo piloso. Todo él era el músculo que con la serenidad de los astros develaba tabúes y me hacía planicie en la que confluían mis ríos. No había nada que no hurgara; centímetro a centímetro era domado a su paso, a las pesquisas en las que el único premio era una sonrisa cuando de entre mis piernas emergía cual bulldog salpicándolo todo y decidido, me arrastraba una y otra vez a las simas.

Nunca dije no; fingía no querer, me volvía típica, con dolor de vientre o de cabeza y daba un giro u otro si estaba en las sábanas; si no, si lo tenía al lado y me observaba, porque siempre calibraba el más ínfimo de mis movimientos, era suficiente con que recogiera mis rizos y le otorgara el cuello. Sus ojos desprendían saetas y lo que surgía como un mohín acalorado, terminaba en un recorrido en el que como muchos, la cata era interminable y yo un nido de burbujas con las que planeaba hasta vernos a ambos yacer jamás satisfechos. Era hembra con ascendente hembra mientras él dirigía el rumbo de mi cordón de plata y extasiado por la imagen, cuidaba que no me perdiera en el revoloteo de los insectos o en la luz del bombillo disuelta en mi esternón. Entonces, con la furia de un tronco que se rinde devorado por los vientos, entre espasmos casi vulgares y presiones de pájaro carpintero, me hacía volver para tras mi petit mort, otorgarme de nuevo su boca. Debí decir no, tal vez aún tendría no sólo esa lengua.


8 comentarios:

cr dijo...

Enternece la sonrisa tras el beso. Es bueno verlos sonreír cuando volamos.
Gracias por este texto.
Saludos

Nómada planetario dijo...

La lengua puede engendrar verdaderas obras maestras.
Un abrazo.

Druida de noche dijo...

Una lengua es una mano que busca a tientas un cuerpo en la noche, husmea cálida y jugosa un destino, buscadora de agua en desiertos tibios, la lengua recorre la estepa buscando el oasis, y cuando lo encuentra no cesa en su función de lengua: lamer y beber el agua de ese manantial, hasta el éxtasis, hasta el olvido.

besos

La Bruja de Endor dijo...

Cinzia, estremece no sólo la sonrisa pero todo es tan fugaz

Nómada, la obra es el recorrido de los cuerpos en el que no hace falta más abecedario que el que se devela al contacto con la piel

Druida, una lengua es una mano, un dedo, una rodilla y un olvido; una lengua es él o tú, aquí, ahora, yo...

maldonado dijo...

Modestia aparte, mi calidad de políglota me ha permitido descubrir la traducción exacta para cada punto G que existe en este planeta. Pueden someterme a una prueba práctica si quieren.

MentesSueltas dijo...

Tremendamente bello... me impactó.
Gracias por compartir algo tan exquisito.

Besos
MentesSueltas

Ico dijo...

Por su buen hacer, originalidad, irreverencia y demás.. les he dejado un premio en mi blog...besos

Aquelarre Anónimo dijo...

Hey Ico, gracias, las brujas compensan con un buen hechizo erótico que empezarás a disfrutar desde este instante.